26 de mayo de 2012

Desde entonces no pude más.

Vino a mi como nube de tormenta, como hoja caduca a principios del Otoño. Vino a mi, manso como la luna menguante y derrotado por la nostalgia. Todo saldrá bien y no hay nada de lo que preocuparse fueron demasiado tópicos, y en su lugar me quedé observándole desde mi rincón, ofreciéndole mis ojos como un sustento de cordialidad. Sus manos buscaban un calor al que aferrarse, su cuerpo gemía de tristeza. Y su rostro, impasible, imploraba una conversación banal que distrajera sus pensamientos.


2 comentarios:

Cerecita* dijo...

Que bonito blog te sigo me sigues en:
http://princesailusa.blogspot.com/

.A dijo...

desde entonces la cosa cambio

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